Hijo te di la vida,
Pero no puedo vivírla por ti.
Puedo enseñarte muchas cosas,
Pero no puedo obligarte a aprenderlas.
Puedo dirigirte,
Pero no siempre estaré
ahí para guiarte.
Puedo darte libertad,
Pero no puedo responsabilizarme
de lo que tu haces con ella.
Puedo llevarte a la Iglesia,
Pero no puedo obligarte a creer.
Puedo instruirte en lo bueno y en lo malo,
Pero no puedo hacerte hermoso por dentro.
Puedo ofrecerte consejos.
Pero no puedo ponerlos en practica por ti.
Puedo aconsejarte acerca de tus amistades,
Pero no puedo escojer a tus amigos.
Puedo hablarte de sexo,
Pero no puedo mantenerte puro.
Puedo decirte que el licor es peligroso,
Pero no puedo decir no por ti.
Puedo advertirte acerca de las drogas,
Pero no puedo evitar que las uses.
Puedo exhortarte sobre la necesidad de tener metas altas,
Pero no puedo alcanzarlas por ti.
Puedo enseñarte acerca de la bondad,
Pero no puedo obligarte a ser bondadoso.
Puedo amonestarte en cuanto al pecado,
Pero no puedo hacerte una persona moral.
Puedo amarte como a un hijo,
Pero solo tu podrás colocarte en la familia de Dios.
Puedo hablarte de Jesús,
Pero no puedo hacer que el sea tu Señor.
Puedo explicarte como vivir,
Pero no puedo darte vida eterna.
Así, hijo mio, con mis limitantes como madre,
Solo me queda pedirle a Dios que te llene de sabiduría,
para que siempre tus decisiones esten basadas
en el plan perfecto que Dios tiene para ti.
Archivado bajo: HIJOS | Etiquetado: dios, hijo, jesus, madre, poema

